Queridos Reyes Majos

Dos puntos.

Este año he sido bueno. Al menos lo he intentado. Terminé la carrera a la primera y he cuidado de mi madre en ausencia de mi hermano. No voy a decir que haya sido un año fácil, porque no lo ha sido, pero tampoco me puedo quejar. Sin embargo, este año me gustaría ser un poco egoísta y hacerles llegar una carta un poco más larga de lo habitual.

Sé que la cosa no pinta bien desde hace tiempo, y que 2015 promete ser otro año de vagas promesas y mayúsculos sinsabores para casi todos en este país. No obstante, y a pesar de su avanzada edad, me siento en la obligación de pedirles que hagan un esfuerzo titánico y atiendan el mayor número de peticiones posibles en nombre de todos ellos.

Para empezar, en 2015 quisiera que prevalezcan la esperanza y el sentido común. Que el túnel en el que muchos llevan meses inmersos, años incluso, llegue de una vez a su final. Quisiera que los niños no pasen frío en la escuela ni hambre en casa, y que no se muera la gente por no tener medicamentos o por ser de otro país.

Pido… No, EXIJO clemencia para este país. Concretamente, para la gente que lo levanta con su esfuerzo, su sudor y su sangre. Para el que no tiene apenas para dar de comer a sus hijos y se va a quedar, si no lo ha hecho ya, sin su casa. Pero sobre todo, reclamo justicia para los que les siguen exprimiendo para vivir -y disculpen ustedes la ofensa- como reyes.

Ya que estamos, no estaría de más tener en este país un periodismo digno y de calidad, que no nos haga sentir un bochorno espantoso al encender la tele o al leer la prensa. Y un poquito de vergüenza a la hora de pagar por nuestro trabajo, por favor.

Aún hay más. Como he sido un niño bueno, me gustaría incluir un bonus track, esta vez en el apartado personal.

En 2014 he visto sufrir a mucha de la gente a la que quiero, y por eso pido para ellos una tregua. También echamos de menos a Javier en casa, así que protéjanlo de las malicias de la capital. Denle fuerzas y serenidad a Lola para afrontar el reto que decidió asumir hace unos meses, y por el que tan orgulloso me siento de ella. Y por favor, faciliten el traslado de mi padre, que se lo ha ganado también.

¿Para mí? Acorten, si pueden, esta tediosa búsqueda de empleo, y animen al lumbreras de Mariano a establecer cuotas realistas para los que decidimos ser autónomos pensando que, quizás, la cosa sería un poco más fácil. Mantengan a mi lado a mis amigos (los de verdad, no los de boquilla), por muy lejos que estén o vayan a estar. Y ayúdenme a recuperar esa pasión por la música que perdí cuando subí por última vez a un escenario.

A vosotros, los que estéis leyendo esta carta, solo os pido fuerza y ánimo. No bajéis los brazos, aunque os hayan comido la moral. Es lo que quieren. Ojalá tengáis (tengamos) un feliz 2015.

Acerca de Carlos G. Urbano

Periodista. Redactor en Medina Media Producciones.
Esta entrada fue publicada en Personal y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario