Jordi Évole: “Ojalá dejasen de existir los premios a la libertad de expresión”

Pese a sus múltiples deficiencias, he de admitir que la Facultad de Comunicación de Sevilla se lo ha currado mucho estos dos últimos años para que la inauguración del curso fuese memorable. La desorganización empañó la Lección Inaugural de Ana Pastor el año pasado, pero esta vez pudimos disfrutar como se merece de uno de los mejores periodistas de este país: Jordi Évole.

Pocas veces te encuentras ante la oportunidad de escuchar en directo a una de tus mayores fuentes de inspiración (y no, lo de Fregonero no tiene que ver con el Follonero, viene de mucho más atrás), así que no dudé en madrugar el lunes para hacerme con una de las 450 invitaciones disponibles para los alumnos de la Facultad. Mereció la pena.

“De la precariedad al compromiso”. Así quiso titular el señor Évole la charla (“no voy a dar una lección, voy a dar una charla”, dijo) que dio en el Salón de Actos de la Fcom el pasado miércoles. Poco antes de empezar, dio un dato: “El año pasado en esta Facultad hubo 200 alumnos que tuvieron que dejar la Universidad. En toda España son 30.000”, y dejó muy claro que “por lo que no luchemos hoy, será muy difícil conseguirlo mañana”.

Jordi Évole

También quiso dejar patente que no traía un mensaje de optimismo consigo, sino todo lo contrario. “No quiero que nos engañemos, el sector de la comunicación es el segundo más castigado por la crisis“, una dura situación influenciada, según él, por los siguientes factores:

  • La irrupción de Internet.
  • El descenso de los ingresos publicitarios.
  • La crisis financiera.

No obstante, el señor Évole no tenía la intención de contarnos la solución al problema. “No sé cómo podemos combatir la precariedad”, dijo, pero sí orquestó una reflexión colectiva acerca de lo que está sucediendo en torno al periodismo de este país. Por ejemplo, sobre la financiación de los medios de comunicación, en los que “mandan más los bancos que el director”. También tuvo palabras para el lector de prensa o el consumidor de televisión, al que “hay que volver a acostumbrar a pagar por la información“.

En ese momento creo que muchos nos paramos a pensar cuándo fue la última vez que pagamos por informarnos. Cada vez somos menos los que compramos prensa en papel, ya que todo lo que necesitamos o queremos saber lo podemos encontrar en Internet. Y es que según Jordi Évole, “nos hemos malacostumbrado, no hemos sabido adaptarnos” a las actuales circunstancias, y la ausencia de tiempo y dinero en los medios (elementos esenciales para un buen periodismo) nos han llevado al ‘fast food‘. Es decir, una información poco elaborada, poco contrastada y de escasa profundidad.

De las muchas citas que mencionó el señor Évole, quizás fue la de Ramón Lobo la que más impactó a los allí presentes: “Se te mide por lo que cuestas, no por lo que vales. La experiencia es un estorbo”. El periodista catalán quiso señalar que, curiosamente, “todos los medios pudieron ir a la conferencia de Emilio Botín en Nueva York (la de la avalancha de dinero) cuando nos están diciendo que no hay dinero”. ¿Pudiera ser que fuesen invitados por la entidad bancaria que dirige el señor Botín? Da que pensar.

La oscuridad que se cierne sobre el sector comunicativo en España coincide “con un momento maravilloso para disfrutar del periodismo” según Évole, ya que “somos la correa de transmisión entre el poder y la ciudadanía”. Afirmó que el periodismo “no debe doblegarse ante el poder”, y sí “aguantar” las presiones al tiempo que se hace presión sobre él. “Somos los que podemos controlar el poder”, puntualizó, y añadió que “tenemos la potestad de que si nos ponen una tele de plasma delante nos vayamos” de una rueda de prensa.

Pero Évole también se mostró comprensivo con la situación de los compañeros periodistas, y explicó que “no exijo heroicidad a ningún redactor de base, pero sí exijo -me exijo- a los privilegiados, que tenemos cierto estatus, que no nos callemos y no tengamos miedo de perder lo que tenemos“. Destacó que se está “agudizando el ingenio” en estos tiempos de precariedad y crisis, y que “no podemos perder el compromiso con esta profesión” (la más bonita del mundo, por cierto) por muy mal que estén las cosas.

Ya en el turno de preguntas, que se extendió durante casi hora y media, el señor Évole tuvo tiempo de recordar sus comienzos como periodista, como cuando era becario en Radio Barcelona o cantaba los goles de un partido de Regional a través de las ondas. “Hay un día que consigues publicar aquello que llevas persiguiendo mucho tiempo, y te sientes el rey del mambo”, comentó emocionado. No pude evitar sentirme, en cierta medida, identificado con él. Eso, quizás, me alivió un poco. Puede que haya esperanza para mí después de todo.

Personalmente, me quedé de piedra cuando una chica (no recuerdo quién) hizo una pregunta (no recuerdo cuál), a la que, con la mayor naturalidad del mundo, él respondió lo siguiente: “Me parece terrible que se tenga que premiar la libertad de expresión. Ojalá dejasen de existir esos premios algún día”. Jamás me había parado a pensar en ello pero, una vez se es consciente, tiene toda la lógica del mundo. Tremendo.

La presencia de Jordi Évole en nuestra Facultad fue mucho más allá de la admiración y la emoción de intercambiar unas palabras con uno de los referentes periodísticos de este país. Gracias a sus palabras, su cercanía y su humildad, muchos recuperamos el amor y las ganas de hacer buen periodismo una vez más. Ese mismo periodismo que muchos están decididos a convertir en una mera cortina de humo, en una distracción para desviar la atención de lo realmente importante.

El ilustre invitado no tuvo reparos en contestar a preguntas incómodas, como la que le hice sobre la demanda de becarios que trabajasen gratis en ‘Salvados’, y admitió los errores que pudo haber cometido sin ningún tipo de excusas ni justificaciones innecesarias. “Siento mucho que te sintieras ofendido por aquello” me dijo, y yo no pude resistirme a preguntarle si necesitaba un becario en Barcelona.

Pocas veces tanta gente se ha reído de una pregunta tan seria.

Acerca de Carlos G. Urbano

Periodista. Redactor en Medina Media Producciones.
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