Mickey Roda: “Me veo entrenando al Betis porque lo sueño”

Miguel Roda (Huelva, 1982) se licenció en Ciencias de la Comunicación en 2004 y desde entonces ha trabajado como periodista en medios como la Cadena Cope, ABC y Crónica de Sevilla. Actualmente, y desde el verano de 2010, trabaja como miembro del Gabinete de Comunicación del Real Betis Balompié, el equipo de su corazón, donde lleva a cabo labores de radio en programas como ‘Ciudad Deportiva‘, página web, redes sociales…

Tuve la suerte de conocer a Miguel en persona cuando comencé mi andadura como colaborador en Radio Betis y, poco a poco, he ido conociéndole a él y a sus compañeros de trabajo, quienes le han dedicado su propio rincón con recortes de prensa de los que él es el protagonista en una de las paredes de su oficina. Y es que Mickey, como suelen llamarle quienes lo conocen, es un periodista un tanto diferente.

Su pasión por el fútbol se extiende más allá de su labor como profesional de la comunicación, concretamente hasta los terrenos de juego, donde ha desempeñado las funciones de entrenador desde el año 2000, cuando comenzó a llevar equipos de fútbol sala en el colegio San José SSCC. Obtuvo el Nivel I de entrenador en el curso 2004/05 y el Nivel II en el 2006/07. El pasado 2011 se convirtió por fin en Entrenador Nacional.

Como entrenador de fútbol ha dirigido a los alevines de los Diablos Rojos, a los cadetes de la U.D. Mairena y a los del Portaceli. Entre sus logros se encuentran el primer puesto en el Torneo Benjamín-Alevín de Fútbol-7 organizado por el Sevilla F.C. (2001), el Torneo de la Amistad de Fútbol Sala organizado por los Salesianos de San Miguel de Madrid (2006) y dos subcampeonatos en la Copa Coca-Cola. En categorías sénior ha dirigido a la U.D.E. Abre y, desde el comienzo de esta temporada, es el entrenador del Triana C.F. que milita en la Regional Preferente de Sevilla.

A dos jornadas para que finalice la temporada la situación del equipo sevillano es bastante preocupante. El descenso se encuentra a escasos 2 puntos, lo que obligará a los pupilos de Roda a luchar hasta el final por mantener al equipo en Preferente. En estos momentos tan duros, Mickey me abre las puertas de su vestuario en las instalaciones del Charco de la Pava, lleno de palabras y mensajes motivacionales, para hablar de la situación del equipo, su labor como entrenador y de su futuro.

Las palabras que mejor le definen

¿Qué fue primero, el entrenador o el periodista?

Seguramente el entrenador, porque el hecho de no conseguir la media suficiente para estudiar Periodismo (de hecho lo estudié en CEADE animado por mis padres) y que desde antes del 2000 ya entrenaba y mis últimos años de jugador me veía ya como entrenador… Sí, quizás antes el entrenador que el periodista.

¿Por qué quisiste dedicarte al Periodismo?

Principalmente porque el deporte me encanta, me encanta contar cosas, soy muy inquieto a la hora de dar a conocer a la gente lo que está pasando y lo que ocurre… Supongo que también por el fútbol, escuchar los partidos por la radio y estar muy volcado desde pequeño con este deporte. También porque me gusta mucho escribir, siempre he escrito mucho, y la lectura, aunque no leo tanto como debiera. Seguramente por todo esto es por lo que me animé a querer ser periodista.

¿Cómo te las arreglas para compatibilizar ambas labores?

Es complicado, pero no solo ahora, sino desde que vi que podía llegar a sacarme la carrera de Periodismo y ser Entrenador Nacional como soy y entrenar en Preferente. Es complicado porque el periodista valora al entrenador, el periodista cuenta lo que hace un equipo de fútbol, un ‘Míster’, y cambiarse de piel es muy difíicil. Tanto una rama como la otra me han cerrado puertas y me han abierto otras. Indudablemente estoy muy contento de sentirme periodista y seguir creciendo como entrenador a mis 30 años, pero compaginar ambas cosas en el día a día es complicado. Es cierto que durante el trabajo me cuesta mucho no pensar en el Triana C.F. y por eso tengo que cambiar el chip.

¿Qué te gustaría más: ganar el Pulitzer o la Copa del Rey?

Seguramente ganar la Copa del Rey. Eso significaría que he hecho las cosas bien, que mi equipo ha competido a un buen nivel, ha llegado a una final y la ha ganado. Independientemente del equipo que sea, ganar una Copa del Rey a mí me dice mucho.

Llegaste a Radio Betis durante la -llamémosla así- “Transición Loperiana”. ¿Ha cambiado mucho la Radio Oficial del Club desde entonces?

Dicen que sí. No te miento cuando te digo que yo no la escuchaba porque, bueno, era asiduo a otras emisoras y, según tenía entendido, no se estaba haciendo un periodismo ni un beticismo desde dentro del Club como debe ser. Desde que yo entré y con toda la gente nueva y trabajadora que ha llegado al Club desde entonces dicen que la Radio ha cambiado muchísimo. Cuando yo presentaba ‘Lo que tú digas‘ los oyentes nos decían que esto era otra cosa, lo que hacía falta en el Club. Por eso te digo que parece ser que sí, que el cambio es radical.

¿Cómo es trabajar para el Club que amas y, a la vez, para el equipo de tu barrio?

Yo soy un privilegiado y lo diré siempre. Esta temporada he llegado a entrenar al equipo de mi barrio, yo soy muy trianero, y por eso lo han pasado tan mal muchos de los componentes de la plantilla que también son de aquí. No es un club cualquiera, yo me debo al club en el que esté, pero si encima es el Triana… es mucha tela. Me puse muy contento cuando se pusieron en contacto conmigo para entrenar al equipo, además lo rigen gente de Triana y para mí Triana es EL barrio. Si a esto le añades que trabajo en el Betis que es un sentimiento para mí pues me tengo que considerar un privilegiado.

Julio Jiménez, Manolo Reyes, José Antonio Peinado, Manolo Nieto…  Muchos béticos los conocen pero pocos trabajan codo con codo con ellos casi a diario. ¿Cómo es tu relación con todos ellos?

Precisamente el otro día teníamos una reunión con el Director General del Club, con Santiago Pozas y le decíamos que el Gabinete de Comunicación es una familia. Hay muy buen rollo, hay compañerismo, hay ilusión, hay risas cuando debe haberlas, hay buen ambiente de trabajo, hay buenos profesionales que tienen ganas de trabajar y, sobre todo, lo que hay es un beticismo radiante. A todos nos duele el Betis en las buenas y en las malas porque estamos en el club que siempre hemos querido y del que somos, además, abonados. Además tenemos un cartel en la redacción que refleja todo esto y dice “Trabajamos para una pasión; nunca perdamos la ilusión“. Nuestra relación es muy buena y eso es una ventaja, porque no todo el mundo puede decir lo mismo de sus compañeros de trabajo.

¿Qué opinión te merece el actual entrenador del Betis, Pepe Mel?

Pepe Mel se ha convertido por méritos propios, si no en la corona del escudo, en una de las trece barras, eso es así. Desde que llegó al Betis solo ha cumplido los objetivos. Llegó en una situación muy complicada como la que atraviesa el club actualmente con la Ley Concursal y un estado económico bastante precario. Pepe Mel ha hecho su trabajo, a destajo e incluso le ha dedicado más tiempo del estipulado. Consiguió ascender como líder y con varias jornadas de antelación, ahora se le ha pedido la salvación y está a punto de conseguirla. Él es bético y siente lo que siente cualquier bético que esté en la grada. Nos ha metido a todos en el mismo saco.

¿Te ves a ti mismo entrenando al equipo de las trece barras algún día?

Yo me veo porque lo sueño, hay que soñar. La vida está para imaginarse las cosas y pelear por ellas. Te podría decir que me gustaría llegar al Betis, a la Selección, pero esas son cosas muy superfluas, muy difíciles. Pero ya te digo, me veo porque lo sueño, si no lo hiciera me estaría engañando a mí mismo y poniendo las primeras piedras para no conseguirlo. Mi ilusión y mi esperanza es vivir de esto, del fútbol.

Porque entrenar al Triana no dará para vivir…

Entrenar al Triana da para sentirse a gusto con uno mismo, para sentirse respetado y valorado porque después de un verano de transición muy difícil y varios años con un entrenador que había conseguido cosas importantes el club se fijó en un chaval del barrio que acababa de conseguir el título nacional, con menos experiencia quizás que otros entrenadores. Lo que el Triana me da no lo valoro para vivir, pero sí para sentirme bien conmigo mismo y para saber que este es un paso importante para seguir creciendo en los banquillos.

Mickey Roda

Cambiando de tercio. A pesar de ser todavía bastante joven y tener edad para jugar al fútbol decidiste dedicarte a dirigir en lugar de jugar. ¿Por qué?

¡Yo no lo hacía mal, eh! Incluso tengo una anécdota que le conté al amigo Peinado el otro día. En 2º de Bachillerato me quedaron tres asignaturas para septiembre y no pude examinarme de Selectividad en junio, así que me quedé todo el verano en Sevilla en la Academia Claustro -que, por cierto, fue uno de los mejores veranos de mi vida- y aproveché para seguir haciendo deporte, terminé bien la temporada con mi equipo y luego hice las pruebas para el Betis Juvenil con Javi Blanco de entrenador. Pero con la Selectividad a la vuelta de la esquina me acongojé un poquito y dejé de ir. Con esto no estoy diciendo, ni mucho menos, que ahora estaría jugando en el Betis, pero como te dije antes yo ya pensaba en ser entrenador y me fijaba en los entrenadores de la Ciudad Deportiva y en mi tío, que también es entrenador profesional. Y cuando te das cuenta tienes que estudiar porque ser deportista es algo muy fructífero pero también muy corto, así que me dediqué a entrenar.

¿Hay algún equipo al que no entrenarías nunca?

Al Sevilla Fútbol Club. Tengo muy buenos amigos dentro, son grandísimos profesionales y les deseo lo mejor. A la entidad le tengo un respeto terrible porque es importante para esta ciudad pero es el eterno rival. Ha habido momentos en los que se me ha tentado para ir a algún campo de verano con chavales donde la cifra económica era bastante interesante para el poco tiempo, la ropa y demás… pero a mí eso no me llena.

Te puedes estar cerrando una puerta…

Sé que estoy diciendo algo que no debería porque uno no se puede cerrar puertas en un mundo tan complicado como el del fútbol, pero tú me conoces y, sobre todo, yo me conozco y sé que no haría ningún bien a mi vida entrenando a algún equipo del Sevilla F.C.

¿Tienes alguna manía o ritual que lleves a cabo antes o después de cada partido?

No salgo al campo. Cuando doy la charla y el once inicial sale a calentar yo me quedo aquí dentro en el vestuario repasando lo que se ha trabajado durante la semana, lo que se ha dicho durante la charla y analizando la cara de mis futbolistas porque una cara dice mucho cuando estás a pocos minutos de empezar un partido. También repaso la estrategia, las cosas que hay que seguir recordando una y otra vez, y apaciguo mi estado de tensión porque, qué duda cabe, yo también juego el partido aunque de otra manera. Luego recibo a los jugadores que vienen del calentamiento, hacemos nuestro gesto tradicional, también hacemos nuestro grito y luego salimos juntos al partido.

Se habla mucho de la crisis que azota a los equipos de élite, ¿pero cómo vive el fútbol regional la actual situación económica?

Se nota, se nota. Yo aquí no tengo ninguna queja porque mi directiva se desvive por el Club porque, aunque el año haya sido muy complicado, han pagado lo que se prometió por desplazamientos, gasolina, material y demás. Yo no puedo tener ninguna queja, pero sé de compañeros que lo están pasando mal y que se les prometieron unas cosas que no se les están dando. También jugadores que están jugando por puro amor a este deporte en otros conjuntos, cosa que yo valoro mucho porque así era antes. Quizás nos hemos equivocado en algunos momentos dando el oro y el moro en categorías que no se debiera. Los jugadores tienen familias, trabajos y aficiones aparte del fútbol y hay que valorar ese esfuerzo que hacen en una categoría como esta. La falta de patrocinadores y sponsors son una dificultad añadida a la hora de hacer fichas.

Estas categorías del fútbol español no gozan de buena fama, especialmente por los pésimos arbitrajes y la excesiva violencia. ¿Crees que el fútbol regional en España, especialmente en Andalucía, necesita un lavado de cara?

Lo necesita desde la cúspide de la pirámide. Abajo tenemos que mirarnos muchas cosas, como partidos que no finalizan por agresión a un linier o porque el árbitro no está preparado a lo mejor para dirigir un encuentro de esa categoría. Eso te lo puedo decir yo que estoy a ras de césped, pero lo que sí está claro es que el fútbol español puede estar mucho más sano de lo que está y para eso hay que empezar desde arriba.

Tu cuerpo técnico está formado por Juan Guerrero (2º entrenador), Juan Álvarez (fisio) y Eugenio (utillero). ¿Cómo de importante es para ti el trabajo que realizan a tu lado en los entrenamientos y en los partidos?

Para mí, vaya donde vaya, mi cuerpo técnico es sagrado. Antes que profesionales somos amigos y sabemos que a la hora de trabajar la amistad está, pero hay que trabajar. A esos nombres que tú has dado hay que añadir a Guille Abascal que empezó la temporada con nosotros como preparador físico y que por razones laborales tuvo que dejar el conjunto, y por eso valoro mucho más a los que siguen conmigo porque hemos tenido que hacer un esfuerzo doble para suplir el trabajo que iba a hacer él. No había presupuesto para traer a nadie más a mitad de temporada, por tanto Juan Álvarez, además de su labor como Fisio, hace también un gran trabajo mental y de campo con la plantilla si es necesario. Eugenio es el utillero que viene con nosotros a todos lados que se vuelca y sufre como nadie con el equipo. Y de Juan Guerrero qué decirte salvo que él me dio la oportunidad de entrenar a un equipo sénior como el Abre hace dos temporadas y desde entonces la comunión entre nosotros es perfecta, aunque somos amigos desde hace muchos años.

No es extraño ver por estos campos a ojeadores y entrenadores de equipos rivales espiando a otros equipos. ¿Te molesta saber que un rival te está observando?

Ha pasado y hay que entenderlo, esto es una instalación abierta y no puedo pretender que alguien no venga a ver cómo trabajo. De hecho los viernes es normal que esto suceda porque se trabaja un poco más la estrategia. Yo también lo hago, no voy a ver sesiones de entrenamiento pero sí veo partidos y siempre que puedo intento ir a comprobar qué hacen mis rivales. Si no lo hiciéramos así mal iríamos porque no tenemos labor de ‘scouting’, no tenemos vídeo ni muchos más medios a nivel profesional y, si no lo haces de esta forma, no sabrás lo que puede hacer el rival.

Y hablando de cosas que te molestan, ¿no te mosquea que en Estadio Deportivo utilicen siempre la misma foto cuando hablan de ti o de tu equipo?

¡Y mira que me hicieron! Sí, sí, es raro. Habrá que decirle a la amiga Isa Morales y a Vizcaíno que utilicen otra, pero bueno. Demasiado es que hay un periódico que nos sigue, que nos llama, se preocupa por nosotros y le da cierto espacio al fútbol regional. No nos podemos quejar.

A falta de tres partidos (Nervión, Camino Viejo y Guillena) para que termine la temporada tu equipo se encuentra a escasos dos puntos sobre el descenso. ¿Cómo afronta el vestuario estos enfrentamientos que pueden ser vitales?

El vestuario está tranquilo porque lleva trabajando mucho tiempo, las cosas están saliendo y el trabajo de la semana se ve reflejado cada domingo. No ganamos en Villaverde porque no se nos dejó, así de claro, y de haber ganado como merecíamos hubiera sido un seis de seis muy importante y hoy nos encontraríamos a cuatro puntos y no a dos. Por eso mismo, porque hemos comprobado que somos capaces de ganar al Nervión como ya hicimos en su casa cuando también era líder, el equipo está tranquilo. Muy tensionado, eso sí, pero tranquilo porque sabe que lo va a conseguir aunque son tres partidos muy complicados ante equipos que se juegan mucho también, pero sabemos que estamos capacitados para conseguir muchísimos puntos de esos nueve que quedan.

Durante la entrevista

Esta es tu primera temporada al frente del Triana. ¿Esperabas luchar por algo más que la salvación cuando llegaste aquí?

El objetivo que se nos pidió desde el principio era la permanencia. Este equipo siempre ha luchado por ascender, pero debido al vuelco que ha dado la entidad a nivel económico y social -porque no sigue ningún jugador del año pasado y el cuerpo técnico es nuevo- se nos pidió la permanencia. Sonó raro al principio pero rápidamente nos dimos cuenta al confeccionar la plantilla que, verdaderamente, ese era el objetivo. Hemos tenido muchos problemas: jugadores que han abandonado el equipo por causas laborales, técnicas y disciplinarias, muchos fichajes a mitad de temporada, jugadores que han llegado en baja forma, lesiones tontas (tenemos un portero que lleva de médicos dos meses y todavía no saben lo que tiene), no poder entrenar a campo completo casi nunca… Ha sido un año muy complicado y nos ha faltado también mucha suerte en algunos partidos. Sí es verdad que esperaba luchar por el objetivo hasta el final pero no sufrir tanto. De aquí al 13 de mayo tenemos que cumplir el objetivo sea como sea.

¿Con qué sistema crees que tu equipo se encuentra más cómodo y juega mejor?

Es una buena pregunta. Comenzamos la temporada con un sistema y se cambió al poco tiempo, cuando el equipo empezó a no puntuar y a no ganar partidos, así que tuvimos que colocar un sistema más recolocadito, más defensivo, que nos dio bastante resultado. Pero después vimos el potencial del equipo, los fichajes que pudimos hacer, y recurrimos entonces al sistema actual: ese 1-4-2-3-1 con una participación en banda muy activa, buen trabajo de los laterales y también unos mediocentros muy activos tanto en la creación como en la destrucción y puntas goleadores. Hemos encontrado la horma de nuestro zapato, muy al final quizás, pero nos puede servir para sacar esto hacia adelante.

¿Crees que eres capaz de salvar al equipo a pesar de enfrentarte al líder de la categoría y a un rival directo como el Camino Viejo de Enrique Peón?

Sí. Me veo capaz a nivel personal y mi cuerpo técnico también, al igual que los jugadores. Después de perder 1-0 en Ciudad Jardín después de un partido muy raro tuvimos una reunión en la que se le preguntó uno por uno a todos los jugadores si se sentían capacitados y si se iban a partir el alma porque esto siguiera hacia delante. Cuando el 85% asiente o en los entrenamientos demuestra que lo ve y es capaz de hacerlo lo único que hace es reforzar mi teoría primaria de que sí, de que me siento capaz de sacar esto adelante.

Aparte de si te ves capacitado o no, ¿te sientes apoyado por los jugadores? ¿Crees que están contigo?

Yo me siento apoyado porque el que no ha apoyado un día u otro no está en el equipo. Hubo jugadores que llegaron al Triana sin entender muy bien por qué firmaban, pensando que esto era otra cosa y sin conocerme a mí. Por tanto, todo el que no ha comulgado con nosotros y no se ha partido la cara entre semana para partírsela el domingo también ha acabado yéndose a la grada y después a su casa o directamente a su casa o a no jugar. Por eso siento que la gente está conmigo y quiere cumplir el objetivo.

¿Sería un fracaso descender?

A nivel personal sí porque, si no se consigue la permanencia no se consigue el objetivo, por tanto sí, sería un fracaso. Fracaso porque hace muchísimas jornadas, muchísimas, que el equipo no se mete en descenso. Nos metimos en descenso al perder en casa contra el Ciudad Jardín y empezamos a salir puntuando en Morón, y desde entonces no hemos vuelto al descenso. Aunque eso no te garantiza nada, sería un jarro de agua fría bajar después de no haber pisado apenas el descenso porque el equipo ha trabajado muchísimo. No voy a decir que tengamos una plantilla para ascender porque el equipo es completamente nuevo, pero sí para no pasar apuros.

Y una última pregunta. ¿Te gustaría seguir dirigiendo al Triana la temporada que viene aunque -ojalá que no- al final se consumase el descenso?

Por supuesto que sí. Si el Club nos garantiza su apoyo, termina contento con nuestro trabajo porque vea que quizás ha sido un descenso injusto e inmerecido y cree que somos los profesionales idóneos para llevar de nuevo al Triana a donde tiene que estar, que como mínimo es en Preferente, yo estaré encantado de seguir aquí en mi equipo y en mi barrio. Pero por supuesto yo desde el momento que firmo con un club estoy a disposición de la directiva, del presidente, y acato sus decisiones. Unas me gustarán más, otras menos, pero ellos son los que mandan y cualquier decisión que tomasen yo la entendería perfectamente. Yo tengo mis normas, mi forma de trabajar, pero si el presidente cree que yo, aún consiguiendo el objetivo, no debo seguir aquí habrá que seguir hacia adelante porque este mundo funciona así.

Termina la entrevista y Mickey se marcha a entrenar con sus jugadores. El domingo les espera un duro partido ante el líder de la categoría (se jugó ayer y finalizó 2-1 para el Triana) y hay que seguir trabajando para mantener al equipo donde está una temporada más. Le deseo toda la suerte del mundo antes de despedirnos y al meterme en el coche ya me he convertido en un aficionado más del Triana C.F.

Puede que esté mal que prefiera que descienda el Camino Viejo, equipo de mi pueblo que milita en la misma división que el equipo del barrio más célebre de Sevilla, pero si eso sirve para que Miguel pueda seguir entrenando a su equipo y progresando como entrenador habrá merecido la pena. Mentiría si dijera que no siento envidia sana de él, pues los dos compartimos pasiones similares y él ha conseguido dedicarse a ambas.

Le deseo la mejor de las suertes a Mickey en ambas facetas de su vida esperando que dentro de algún tiempo, por qué no, nuestros caminos profesionales se crucen.

Acerca de Carlos G. Urbano

Periodista. Redactor en Medina Media Producciones.
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2 Respuestas a Mickey Roda: “Me veo entrenando al Betis porque lo sueño”

  1. Juanje Rodríguez dijo:

    ¡Pedazo de entrevista y de entrevistado! Engancha y me hace que tenga ganas de ir un día a ver jugar al Triana… Espero que consigan su objetivo.

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